Autor: Antonio Gómez Luque. Inicio del relato: A la entrada del pueblo. Desde el pueblo, pudimos ver, contemplar, casi con emoción, el suceso. Era una tarde gris y corría un aire brusco por momentos. Yo estaba con los demás, en el bar del "Puntillita". Jaime nos trajo una pitarrita de vino fresco. Terminamos de jugar al dominó. Buena partida la de aquel día, buena la gente que jugada conmigo. Así pasamos casi todas las tardes: la manita del dominó y la pitarrita de vino. Se nos hace insoportable esta vida, esta sucia y asquerosa vida, que nos maltrata y nos aburre en cada segundo. ¡Qué hacer después de la comida en un pueblo muerto, donde no existe diversión ni trabajo, donde los hombres trabajan dos días a la semana! Después de todo, pienso que nos lo tenemos merecido. ¡No valemos nada! ¡No servimos para nada!, solo para blasfemar, criticar y llorar, a veces: en los entierros sobre todo. Creemos que así arreglamos las cosas, que con los chillidos y las burlas llega...