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El propósito del filósofo

Claudio Camacho Rodríguez.

Creo firmemente que el propósito del filósofo o aquel que aspira a la verdad es, mas bien, la libertad o al menos esa sensación de espontaneidad y soltura que alguna vez experimentó mientras se deleitaba en un paseo bajo el contraste de las nubes sobre el azul en el ocaso y respondía con frescura y elocuencia al comentario de una señora mayor desconocida, quien, con una leve sonrisa en el rostro, le decía: "Parece que se está levantando un poco de aire fresco", de tal manera que podía devolver la sonrisa sin esfuerzo y darse el lujo de percatarse de la autenticidad de aquellas palabras y de cómo el viento jugaba libremente entre sus cabellos y los hilados y tejidos que conformaban su camiseta de rayas.

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de la noche universal

de la noche universal Ignacio Escañuela Romana Mayo de 2025 despertó en el intenso sudor de un verano del sur. bañado en el horror escuchó el palpitar de la noche universal, como en latidos atronadores y reales. no sintió nada, como en un anticipo del pasado. pequeños mensajes dolorosos con el yo desvalido, perdido en el tiempo y el espacio, en la nada negra, opaca, absoluta e infinita. aterrado, anheló el retorno de las luces.

Los olvidados

Ignacio Escañuela Romana 17 de febrero de 2026 quienes están al margen de la historia y carecen de toda dignidad ante esa razón avanzada que progresa y nos lleva de maneras incomprensibles e inexplicadas. para quienes ya se dio el olvido desde el inicio de los tiempos, y en ese final, cuyas vidas en fin no reciben valor por el proceso y, a pesar de ello, o gracias, viven en ese momento quedo y efímero en que se da la sensación, sin deber nada a nadie, ni haber sido invitados, ni a un sí mismo exasperante. olvidados, pues, para el presente y sin futuro, aislados del pasado y las lógicas, jamás apreciados ante ningún jurado, mas están ahí y sonríen y lloran. sin saberlo siquiera son la fuerza irónica que sostiene lo que llamamos humanidad.

CON MODERACIÓN

José Antonio Borrego Suárez Toda la historia que cuento aquí es un trágico error, un despropósito. La cuento para desprenderme del peso de la conciencia. Y desmontar ante ustedes el falso concepto que tenéis de mí. Demostrar que solo soy un fraude. Hablar claro es la única posibilidad que me queda de seguir aguantándome. Todo se inició en la época de estudiante. Pertenecía a una familia pudiente de provincias, de esas que llaman de las principales y me aburría. Quería aportar a mi vida un poco de aventura.  En aquellos años la agitación política era intensa. El dictador agonizaba, y la gente se movilizaba ante la oportunidad de mejorar su situación. Este no era mi caso, ya he dicho que pertenecía a los privilegiados del régimen. A los ricos, que para ser claros eran los dueños de la dictadura. Como yo hubo infinidad de personas, pero no quiero ampararme en falsas justificaciones y, prosigo.    Mi ego me incitaba a tener un protagonismo destacado en los acontecimientos que...