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Lo que me dijo del año 1950

José Antonio Borrego Suárez


Habla: de aquellos días grises, 

de sus años de plomo

y de su ciudad muerta.


Cuenta: del castigo, del miedo,

de los piojos, del hambre,

de los domingos de rezo.


Dice: que se siente un extranjero,

un apátrida de este tiempo,

y qué clandestino quedó enredado

en ahogados murmullos.


que es un reloj roto

que mira como escapa

la arena,

o un pobre jilguero

que no canta.


Y que el alma la tiene resquebrajada

 por el miedo,

 por un frío que le ha quemado 

 el paladar

 de tanto callar, de solo susurrar.


También: que un lobo

se lo comió,

De una dentellada grande

dejando otro muerto vivo

en esas calles perdidas

de la infamia.


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